
Cuando una mujer te está siendo infiel (o ya lo está haciendo) suelen aparecer frases típicas que, dichas de repente y repetidamente, son banderas rojas enormes. Todo seguido, sin pausas:De pronto necesita “espacio” y “tiempo para ella” aunque antes estaba todo el día pegada a ti, empieza a decir que “ya no eres el mismo” o “has cambiado” cuando en realidad es ella la que está distante y fría, te reclama por tonterías mínimas que antes le daban igual para justificar peleas y poder salir “enfadada”, pone excusas raras para no tener sexo (“me duele la cabeza”, “estoy cansada”, “es que tengo la regla” varias veces al mes), de repente su móvil es territorio prohibido, lo gira, lo silencia o se lo lleva hasta al baño, habla maravillas de un “amigo del trabajo” o “compañero de gym” diciendo que “solo es amistad” pero se pone nerviosa si preguntas más, llega tarde a casa oliendo a perfume que no es el suyo o con el pelo recién lavado a horas raras, te dice “confía en mí” o “estás paranoico” cada vez que haces una pregunta normal, empieza a compararte con otros (“fulanito sí que me escucha”, “mi amigo siempre tiene detalles”), se arregla mucho más de lo normal para “salir con las chicas” y vuelve con maquillaje perfecto aunque diga que fue al cine, de repente le molesta que la abraces o la toques en público cuando antes le encantaba, y la frase estrella: “si no confías en mí es tu problema” cuando tú solo le preguntaste por qué llegó a las 4 de la mañana.Cuando empieces a escuchar varias de estas seguidas y sientas que te trata como si fueras el pesado de la relación de repente, casi siempre es porque su atención, su deseo y su tiempo ya los tiene puestos en otro lado.