
Cuando una mujer tiene de forma natural y desde siempre las piernas algo más separadas (ni las pega del todo ni las cruza constantemente, sino que su posición de reposo es con las rodillas a 15-30 cm), es simplemente su estructura física y su personalidad de base: nació con la pelvis más ancha y los fémures más abiertos, tiene más músculo en glúteos y muslos que empuja hacia fuera, suele ser más flexible de cadera, le resulta incómodo y hasta molesto tener las piernas muy juntas porque se le calienta o se le duerme la zona, y encima suele ser una mujer desinhibida que ocupa espacio sin pedir perdón y que está muy a gusto con su cuerpo y su sexualidad. Esa separación no es coqueteo ni defensa, es su postura neutra y cómoda de toda la vida. Es puro cuerpo y carácter diciendo “así estoy yo bien”.